5 razones por las que los Cowboys vencieron a los Seahawks

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En un partido en el que las dos defensivas hicieron su parte, Dallas controló al poderoso ataque de Seattle para llevarse la victoria y avanzar a la ronda divisional. Aquí están las 5 razones por las que los Cowboys vencieron a los Seahawks.

1. Su defensiva detuvo el ataque terrestre

Durante la semana se habló del ataque por tierra de los Seahawks, que llegaba como el mejor de la NFL. Pues bien, en este partido la defensiva de Dallas se encargó de controlar a la perfección ese ataque, dejándolo en 73 yardas entre todos sus corredores. Rashad Penny tuvo 29 en cuatro acarreos para ser el líder de los Seahawks, seguido de Chris Carson, que tuvo 20 yardas en 13 acarreos para un miserable promedio de 1.3 yardas.

En total los Seahawks promediaron 3.04 yardas por acarreo, dejando en claro que no tuvieron forma de establecerse en el campo. Y peor aún si recordamos que Penny tuvo una escapada de 28 yardas, así que la producción general fue todavía más baja de lo que los números indican.

2. Ezekiel Elliott fue clave

Mientras la ofensiva de Seattle fue incapaz de mover el balón ante la defensiva de Dallas, el líder en yardas por tierra de la liga tuvo un juego digno de su título.

Elliott acarreó el ovoide 26 veces para 137 yardas con 1 TD, promediando 5.3 yardas. Esa producción fue suficiente para mantener a la ofensiva de Seattle fuera del campo por buenos momentos del partido. Además de eso, Zeke tuvo 4 recepciones para 32 yardas.

Con Elliott funcionando a la ofensiva, las cosas son mucho más fáciles para Dak Prescott, y hoy se volvió a notar.

3. Seattle cometió muchos errores

Cuando se juega un partido de playoffs es de suma importancia evitar los errores. Al parecer nadie le informó de eso al equipo de Pete Carroll.

Primero que nada, este fue un partido fatal en conversiones de tercer down. Si el 36 por ciento de Dallas se ve mal, el 15 por ciento de los Seahawks es todavía peor. Y aunque solamente cometieron cinco castigos, dos vinieron en el peor momento.

A punto de sentenciar el partido porque Dallas estaba en zona roja, la defensiva logró el único intercambio de balón del encuentro al interceptar a Dak Prescott en la zona de anotación. Y ahí vinieron los castigos cruciales: lo que podría haber sido la serie que le diera la vuelta al encuentro terminó en una tercera y veinte yardas por avanzar gracias a un holding y luego una rudeza innecesaria.

4. La lesión de Sebastian Janikowski fue clave

Los Cowboys intentaron un gol de campo de 58 yardas con Brett Maher en la primera mitad, pero no tuvo mayores consecuencias en el resultado final. Los Seahawks, por su parte, intentaron un gol de campo de 57 yardas sobre el final del segundo cuarto y ese sí fue crucial en el partido.

Janikowski sufrió una lesión en el tendón de la corva al intentar ese gol de campo, quedando fuera para la segunda mitad. Y eso limitó totalmente al ataque de Seattle. Sin Janikowski el equipo perdió la opción de buscar goles de campo y puntos extra, por lo que tuvieron menos opciones en el esquema ofensivo.

Vamos, en el intento de la patada corta Michael Dickson intentó una drop kick que terminó flotando por encima de todos y cayendo en las manos de un jugador de Dallas que estaba 20 yardas atrás. No estamos diciendo que Janikowski hubiera conseguido una onside kick exitosa, pero al menos hubiera sido una patada corta.

5. Amari Cooper apareció en los momentos clave

En un partido donde Cole Beasley se torció el tobillo al inicio y donde además perdieron a Allen Hurns por una fractura en el tobillo, Cooper volvió a ser la estrella en el juego por pase de los Cowboys.

Dak Prescott buscó a su mejor receptor en nueve ocasiones, conectando en siete para 106 yardas. Esa producción fue básicamente la mitad de lo que logró Prescott en el encuentro (226 yardas), y fue indispensable para mantener a la defensiva de Seattle incapaz de enfocarse totalmente en Ezekiel Elliott.

Para poner en perspectiva la aportación de Cooper: el segundo mejor receptor de Dallas fue Zeke Elliott, con 32 yardas y luego estuvo Beasley con 28. Nadie más superó las 20 yardas por recepción por los Cowboys.

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