Los Bears son campeones de la NFC North, pero no favoritos de su conferencia

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Los Bears se han hecho con el título de la NFC North, algo que no sucedía desde 2010. Han pasado muchos jugadores, coaches, amarguras, desencantos y sin duda algunos momentos para recordar, pero hoy finalmente Chicago es un equipo a temer en la Conferencia Nacional.

Estas son enormes noticias para la franquicia y sus seguidores, pero con los Rams y los Saints, en camino para ganar los playoffs en casa, ¿hasta qué punto podemos calificar a los Bears como favoritos dentro de su Conferencia? A mi parecer la NFC es en este momento un grupo más fuerte que la AFC, creo firmemente que el ganador del Super Bowl saldrá de la Nacional, y por eso me pregunto: ¿Los Bears tienen lo necesario para hacerlo?

No hay muchas dudas, la defensiva de los Bears podemos considerarla como una de las mejores de la liga. No me atrevo a calificarla como la mejor por ciertas deficiencias, pero es un grupo que puede cambiar cualquier partido ante cualquier rival a favor de Chicago. No sólo con su manera de defender, que es excelente, sino también con su manera de controlar a las ofensivas mental y físicamente.

Lo he visto varias veces este año, quizás les hacen yardas, puntos, pero se nota que la ofensiva contraria ya no quiere estar ahí. Quieren terminar el partido cuanto antes y seguir con sus vidas.

Este grupo defensivo sí puede dominar un partido y es una enorme razón para considerar a los Bears como favoritos esta temporada, sin embargo creo que, por desgracia, el equipo cojea mucho del otro lado del balon y esto puede terminar afectando mucho su destino. No me refiero a si Mitch Trubisky ha madurado o no, o si tiene el talento para ser un QB de Super Bowl, creo que el problema de los Bears es más profundo y recae en su head coach Matt Nagy.

¿Pero cómo? Nagy ha llevado a Chicago de ser el peor equipo en la NFC North a ganar la división en una sola temporada, incluso debería ser considerado coach del año, dicen algunos. No podría estar más en desacuerdo con todo eso. Nagy no es el responsable de que los Bears sean hoy un equipo de playoffs, eso cárguenselo a Ryan Pace, el Gerente General, y sus excelentes contrataciones, así como a Vic Fangio, que decidió quedarse en el equipo a pesar de no ser nombrado head coach tras la salida de John Fox. Esta es la realidad, Nagy ha sido responsable de la evolución de la ofensiva de los Bears esta temporada, y para ser honestos su trabajo ha sido un completo desastre.

Chicago terminó el año pasado con uno de los mejores juegos terrestres de toda la NFL con el tándem Jordan Howard -Tarik Cohen, hoy, Cohen parece ser la única pieza de esta ofensiva que funciona. Howard corrió para más de 1 000 yardas en sus dos primeras temporadas, este año no lo hará y de hecho sólo tiene un partido con más de 100 yardas.

Este no es el único problema. Nagy tenía la clara responsabilidad de evolucionar a Trubisky y lo ha logrado, pero sólo porque ha pasado el tiempo y no tanto por el mismo Nagy. El QB tiene pavor de lanzar pases de más de 10 yardas y, cuando lo llega a hacer, normalmente es un pase incompleto o interceptado. En más del 60% de sus jugadas de pase el WR principal es el RB Tarik Cohen en el flat, si no el TE Trey Burton. Las malas decisiones dentro del campo son constantes, regalando downs y series ofensivas sin ton ni son. Un ejemplo fue el de esta semana ante los Packers, arriba por sólo 4 puntos, Nagy pensó que sería una gran idea jugarse cuarto down con un fake punt en la yarda 50. Minutos después, espero que haya subido al palco para agradecerle a Vic Fangio que el marcador seguía 7-3.

Los Bears poseen una defensiva que los puede llevar lejos, pero su head coach ha sido un gran error y creo que eso será más obvio durante los playoffs. No, son favoritos, aunque duela decirlo, ni lo serán hasta que el señor Nagy entienda que debe jugar con lo que tiene y no con lo que le gustaría tener.

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