¿Qué significa la llegada de Josh Gordon a los Patriots?

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Josh Gordon ha llegado a New England. Un “matrimonio” que por mucho tiempo fue una utopía o digno de Madden para algunos, por fin se convierte en realidad. Sin embargo, muchos se preguntan si de verdad aún puede funcionar Josh Gordon y si su adicción no tirará por la borda nuevamente su futuro.

El último receptor estelar de los Patriots

Veintitrés recepciones de touchdown consiguió Randy Moss en 2007, superando por una recepción a Jerry Rice, quien en 1987 impuso el record de más recepciones de TD. Randy Moss elevó el juego de Tom Brady a otro nivel, hasta entonces Brady había sido un pasador efectivo pero administrador del juego; con Randy Moss y Wes Welker explotó su juego y demostró que podía poner números iguales o mejores a los de Peyton Manning.

Pero esa relación no duró mucho. En 2008, luego de perder el Super Bowl XLII, Tom Brady salió lesionado en el primer juego de la temporada y para el 2009 los Patriots habían perdido muchos veteranos y la relación entre Moss y Belichick llevo a la eventual salida del wide receiver. Desde entonces Brady no ha tenido un jugador tan dominante como primera opción, Brandin Cooks es un jugador muy rápido pero no era un blanco fácil al estilo de Moss.

La joya que nunca pudo ser en Cleveland

Gordon tuvo muchos problemas en la Universidad de Baylor, siendo suspendido en 2010 y 2011 por uso de sustancias prohibidas (marihuana) por lo que optó por el Draft Suplementario, donde fue elegido por los Cleveland Browns. Tom Heckert, entonces GM del equipo, tenía una alta estima por Gordon y lo seleccionó por una segunda ronda que perdieron para el Draft del 2013.

De inmediato la ofensiva encabezada por el ahora head coach de los Giants, Pat Shurmur, puso en el campo a sus nuevas “joyas”: Trent Richardson, Brandon Weeden y Josh Gordon. El equipo tuvo una buena campaña comparada con los resultados actuales en Cleveland, con marca de 5-11, y Josh Gordon por su parte tuvo más de 800 yardas y cinco anotaciones.

En 2013 llegó la primera llamada de atención en la NFL: una suspensión durante los primeros dos juegos del año por abuso de sustancias prohibidas. A pesar de ello Gordon fue elegido All-Pro junto a Calvin Johnson, luego de ser líder receptor de la liga con 1 646 yardas. Sin embargo y pese a ser la gran promesa de la NFL, Gordon no pudo dejar sus vicios de lado, por lo que fue suspendido en 2015 y durante 2016, cuando pidió su regreso a la liga, decidió voluntariamente separarse del equipo e internarse en una clínica de rehabilitación.

Finalmente en 2017 el comisionado de la NFL, Roger Goodell, le permitió regresar a jugar luego de casi tres años fuera del campo, Gordon jugó cinco partidos, consiguiendo 18 recepciones con 335 yardas y 1 TD. De cara 2018 nuevamente se internó de manera voluntaria previo al Training camp, y aunque en su vida parecía tener progresos –lanzando su propia marca de ropa, manejando sus redes sociales, cosas productivas que reflejaban su cambio de actitud– solamente le pudo dar a los Browns una recepción de 17 yardas y 1 TD que mandó el juego a tiempo extra y le dio a los aficionados de Cleveland su mejor resultado en más de un año: un empate.

Josh Gordon + “The Patriots Way” = ¿Éxito?

Nuevamente, la relación entre Cleveland y Josh Gordon quedo en un sueño, el receptor ahora está en New England, un lugar en donde puede reinventar su carrera. El cuartel de los Patriots es a veces descrito como un lugar donde no hay segundas oportunidades, donde están tan ocupados por ganar que ni siquiera está permitido sonreír o distraerse con otras cosas. Quizá es justo lo que Josh Gordon necesita, un lugar donde las reglas de verdad se hagan valer y ni el QB más ganador de todos los tiempos es pieza indispensable para el entrenador y General Manager Bill Belichick.

Belichick, por otro lado, es un gran entrenador con un legado indiscutible, pues sus éxitos se remontan mas allá de New England –a los Giants de los ochenta– pero Belichick, el General Manager, es quizá más impresionante, un tipo que no teme correr riesgos para bien o para mal, obteniendo lo mejor de lo que muchos analistas consideran jugadores de deshecho o dándoles a elementos problemáticos una segunda oportunidad para triunfar.

Ejemplos sobran con Belichick:

  • Mike Vrabel un bust para los Steelers convertido en pilar de la dinastía.
  • Corey Dillon, un cartucho quemado destinado al asilo (según los Bengals) puso en New England la mejor temporada para un running back en la historia.
  • Randy Moss, el renegado, le dio a Brady su mejor arma y campaña más memorable con récords ofensivos en todas las categorías y quedándose a un par de minutos de la temporada perfecta.
  • Otros jugadores como Rodney Harrison, Chris Long, Dion Lewis…

Gordon es un tipo bendecido genéticamente, su velocidad es impresionante para su tamaño, sus manos son excepcionales y su habilidad natural de juego lo hacen un arma letal. Así fuera Brandon Weeden, Seneca Wallace, Johnny Manziel, Brian Hoyer, DeShone Kizer o Tyrod Taylor quien le lanzara el pase, Josh encontró la forma de bajar ese balón. Ahora, imaginarlo con Tom Brady es algo que da miedo.

Su cuerpo está fresco y sin grandes estragos debido a esos casi tres años de inactividad. Con 27 años está en el momento perfecto para entrar en su prime, justo en el momento en que New England carece de la creatividad suficiente para dar mayores espacios a Rob Gronkowski, con Gordon en el campo las defensivas no podrán darse el lujo de dejarlo 1 contra 1 todo el tiempo. Y con Julian Edelman regresando al campo, Brady podría tener una eventual revancha de Super Bowl en febrero de 2019.

Sin embargo, hay que recordar que muchos otros receptores de gran cartel han fracasado en New England, incluso algunos que optaron por el retiro como Reggie Wayne y Torry Holt. Otros como Chad Ochocinco jamás se pudieron adaptar al playbook del equipo, por lo que la pura habilidad natural no es suficiente en New England.

Conclusión

Los Patriots no tienen nada que perder, una quinta ronda y un bajo costo en el tope salarial. También recibirán una séptima ronda de los Browns. Es más bien Josh Gordon quien debe poner todo de sí y estar consciente de que probablemente sea su última oportunidad en la NFL. Quizá el ganar constantemente le termine de dar la madurez necesaria para un profesional en la NFL.

¿Podría ser Josh Gordon el nuevo Randy Moss? No, no hay otro Moss; pero el nuevo receptor número 10 de los Patriots tiene ante sí la oportunidad de su vida para dejar un legado en la NFL. Un tipo con todas las condiciones físicas necesarias para triunfar, solo le falta madurar y dedicarse 100 por ciento a “The Patriots Way”.

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