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¿Quién fue Red Grange y por qué es un pilar de la NFL?

El Super Bowl LI fue visto por más de 111 millones de personas tan sólo en Estados Unidos. Cada comercial transmitido durante el juego costó cerca de los 5 millones de dólares por apenas 30 segundos al aire; más de 70 000 personas asistieron al NRG Stadium, donde un boleto en la yarda 50 oscilaba en los 9 000 dólares.

Francamente, son cifras que nos pueden resultar ridículas, y aunque sabemos que actualmente la NFL es la mejor liga deportiva en el mundo tanto en entretenimiento como en rentabilidad, nada de esto hubiera sido posible sin un hombre, aquel que puso a la liga por primera vez en las portadas de los periódicos a nivel nacional: Harold Edward Grange.

Conocido como Red Grange, fue una gran estrella entre su comunidad, Wheaton, Illinois, donde demostró su calidad como jugador en High School. Su trabajo de verano como repartidor de hielo le ganó el apodo de “The Wheaton Iceman”. En una época donde no existían las becas deportivas, Grange decidió quedarse en casa y enrolarse en la universidad de Illinois, donde alcanzó la fama nacional.

En tres años con Illinois, Red Grange acumuló 2 071 yardas en 388 acarreos para un promedio de 5.3 yardas por acarreo y 31 anotaciones, además de tres designaciones como jugador All-American y un campeonato nacional en 1923. Pero sin duda, la mayor hazaña de Grange fue su juego ante Michigan en 1924, en el que anotó en seis ocasiones frente a 67,000 mil personas, ahí nació la figura de “The Galloping Ghost” que se extendió en por el país de costa a costa.

Aun con un año de elegibilidad como jugador colegial, Grange conoció Charles C. Pyle, quien se dedicaba al negocio del entretenimiento y le ofreció la oportunidad de ganar no sólo miles, quizá millones de dólares, si se volvía jugador profesional, pero bajo un plan muy meticuloso que cambiaría para siempre a la NFL.

Pyle se puso en contacto con otro exjugador de Illinois, George Halas, con quien acordó que inmediatamente al terminar Red su temporada colegial se uniría a las filas de los Bears para una gira de juegos de exhibición por Estados Unidos. Los rumores de que Grange dejaría el colegio para volverse profesional se extendieron por el país y se volvió un tema de debate si Grange hacía lo correcto.

El Coach de Illinois y romántico del deporte, Bob Zuppke, creía que al dejar la escuela se interrumpía la formación de los jóvenes y se ensuciaba el juego con el dinero. Incluso se llegó a acusar a Grange de haber firmado su contrato como profesional aun siendo jugador colegial, lo cual este negó, pues había sido un acuerdo secreto y sólo sellado con un apretón de manos para no poner en riesgo la carrera colegial del jugador.

El alboroto y morbo fueron tanto para el último juego de Illinois ante Ohio State que las gradas recibieron a mas de 85 500 personas, la mayor asistencia hasta el momento para un juego de football. Illinois derrotó 14-9 a los Buckeyes. Tras el silbatazo final, ante el acoso de la prensa anunció que tenía la intención de volverse profesional y jugar para los Chicago Bears.

En 1925 la NFL buscaba estabilidad en una época en que muchos equipos se inscribían un año y no terminaban el calendario. A algunos de mejores jugadores colegiales no les interesaba jugar de manera profesional y en los diarios la sección de la NFL estaba en la última página a un lado del crucigrama. Si bien la liga estaba en la dirección correcta, necesitaba una chispa, y esta llegó precisamente con Red Grange y su Barnstorming Tour.

El 26 de noviembre de 1925, en Thanksgiving Day, Grange debutó en el Wrigley Field frente a 36 000 personas, nuevo récord de asistencia para un juego profesional. Red tuvo un buen partido con 92 yardas y una intercepción, sin embargo fue incapaz de entrar a las diagonales. Bears y Cardinals terminaron empatados a cero y la gente salió decepcionada porque Red no pudo anotar, pero muy contenta por la dura batalla y la calidad del football profesional.

La gira siguió su curso. Ocho juegos en sólo 12 días siendo el del 6 de diciembre en Polo Grounds ante los New York Giants el más importante, pues extendió la popularidad del football a la Costa Este y prácticamente salvó a la recién nacida franquicia de Tim Mara gracias a las 65 000 personas que adquirieron su entrada. El juego terminó 19-7 a favor de los Bears, pero el cansancio ya era considerable para la escuadra de Halas.

Aprovechando que estaban en New York, Grange y su ahora agente Pyle firmaron contratos con varias marcas de productos que lo convirtieron, por ejemplo, en el primer jugador de football en los cereales Wheaties. Inclusive se acordó su aparición en la película One Minute to Play. Grange ya era una marca por sí solo.

El tour lo llevó a Washington D.C. y ante el Presidente en la Casa Blanca, pero no todo fue bueno en la gira, pues cuando llegó a Boston para enfrentar a los Providence Steamrollers, Grange ya estaba muy cansado y lastimado. En consecuencia en dicho juego sólo tuvo cinco acarreos para 18 yardas, un pase interceptado y se llevó su primer abucheo, tal vez señal del exceso en que se había convertido la gira.

En total, entre juegos oficiales y de exhibición la gira terminó con 19 partidos y se maneja una cifra no oficial de 400 000 boletos vendidos durante 36 días entre el 26 de noviembre de 1925 y el 31 de enero de 1926, siendo la mejor entrada la de Los Angeles frente a los locales Tigers, encuentro que significó 75 000 boletos en la Costa Oeste, territorio donde el football se encontraba prácticamente en pañales.

Después de esta famosa gira, la carrera de Grange en la NFL ya no fue tan sobresaliente. Una disputa con los Bears en 1926 lo llevo a crear su propia liga, la AFL, con su agente Charles Pyle. Esta sólo duro un año. En 1927 dejó la actividad deportiva por una grave lesión y fue hasta 1929 que regresó a la NFL con los Bears.

Grange finalmente conquistó el campeonato en 1932 y 1933 con el equipo de Chicago. Su carrera oficialmente terminó en 1934, con 21 anotaciones por tierra y dos designaciones como jugador All-Pro, además de formar parte del equipo de la década de 1920 en la NFL. En 1963 entró al Hall of Fame y dejó su nombre grabado en letras de oro.

En el football colegial, Red Grange es considerado uno de los mejores jugadores de la historia. En la NFL fue elegido el jugador número 48 de los 100 mejores y en el Super Bowl XII se convirtió en el primer invitado a lanzar el volado en la ceremonia inicial.

Actualmente, el efecto Grange sólo podría ser compararlo con el que recientemente vivió Tim Tebow, quien por su carisma fue capaz de atraer multitudes. Quizá la carrera de Red como jugador no fue para considerarlo en el top histórico de su posición, pero su contribución al juego en el tema mediático fue un gran cimiento para la liga, pues no sólo se encargó de atraer al mercado, sino que también le dio credibilidad a la NFL y atrajo las miradas de la prensa que se enfocaba en el football colegial o el baseball.

Red Grange explotó la mercadotecnia a niveles comparables con Michael Jordan o David Beckham medio siglo después, guardando las proporciones y limitantes de su época. Fallecido en 1991, el tamaño de su legado obliga a que los apodos de “The Wheaton Iceman o The Galloping Ghost” se graben en los aficionados de la NFL como pilares de la mejor organización deportiva del mundo.

Oscar Aguileta

Freshman writer, viviendo el sueño del Practice Squad al depth chart en Primero y Diez. Sin explicación congruente, fan del Dawg Pound pese al bullying. Historiador de closet, geek empedernido, consumidor deportivo que pasa más tiempo viendo football que haciendo tarea y/o trabajando. Con cerveza en mano y sin vida social cualquier fin de semana entre septiembre y febrero.