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Lo que realmente significa un Super Bowl

Por Rodrigo Quintanar.

Nota del Editor: Esta es una colaboración de nuestra sección Practice Squad, donde nuestros lectores aportan sus puntos de vista sobre lo que pasa en la NFL.

Este será el Super Bowl número 51, lo que significa que ya ha habido al menos otras cincuenta veces que hemos presenciado lo mismo; el juego que determina al mejor en el football profesional en todo Estados Unidos. Si lo pensamos a futuro, esto también significa que tendremos muchas otras oportunidades de ver algo igual. Entonces, ¿por qué es tan importante estar ahí en ese momento? ¿Por qué tiene tanta importancia verlo? ¿Realmente perdemos algo si no estamos presentes?

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 Después de haber perdido a su hermano en un accidente automovilístico en su último año como jugador colegial, Vic Beasley (Falcons, DE) perdió a su padre en abril de 2016 dejándolo relativamente solo en lo que a familia se refiere. Beasley no solamente tuvo que pasar la mayor parte de su tiempo en visitas al hospital para cuidar a su padre durante su año de novato en la NFL, sino que a la par tuvo que lidiar con la crudeza de esta liga, la cual ya lo nombraba como un fracaso, pues sólo había producido cuatro sacks.

El domingo llega como uno de los jugadores más importantes. Después de haber terminado como líder de la NFL con 15 sacks, Beasley jugará su primer Super Bowl.

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 Hace 17 años, uno de los mejores de la historia de la NFL, Bill Parcells, renunciaba como Head Coach de los Jets. Esto no solamente significaba el final de una exitosa carrera, sino el posible inicio de otra era en New York. Por contrato, Bill Belichick estaba obligado a permanecer con los Jets y reemplazar a Parcells. En uno de los movimientos que, indirectamente, marcó la historia de la liga, Woody Johnson compró a los Jets justo en ese momento y decidió contratar a Al Groh (who?) como Head Coach.

 A unos cuantos kilómetros, otro dueño con poca experiencia y muy criticado por su “ineptitud”, se empeñaba en entrevistar a Belichick, aún cuando eso significaba enfrentar una demanda por parte de la NFL. Medios como el Boston Globe dejaban claro que Robert Kraft, quien había comprado a los Patriots seis años antes, estaba cometiendo un nuevo error al buscar contratar al “incapaz”, “intolerante” y “perdedor” coach que Bill Belichick era. Este domingo, después de 23 temporadas, 19 playoffs, 12 campeonatos de conferencia y ocho Super Bowls, Kraft se podría convertir en el dueño de cinco campeonatos.

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 Las freidoras de la cadena de restaurantes Popeye’s en Estados Unidos pueden llegar a más de 200 grados centígrados. Trabajar ahí por 7.5 dólares la hora puede ser difícil e inimaginable para algunos; para otros, pero una digna forma de sobrevivir mientras se logra una meta.

Hace cuatro años, Malcolm Butler, después de uno más de sus pesados días de trabajo, se dirigía al gimnasio que hoy recuerda como “la formación más importante de su vida”. Ahí ya lo esperaba Johnny Jackson, coach con experiencia desarrollando jugadores para la NFL, quien antes de comenzar, le preguntó: “Malcolm, jugadores como tú, que vienen de segunda división y que nadie los conoce sólo tienen una mínima oportunidad, ¿estás dispuesto a sacrificar absolutamente todo por ese momento?”

Este domingo, ya como estrella de la liga después de haberle arrebatado a Seattle el campeonato hace dos temporadas, y ahora con la crucial tarea de contener al ataque aéreo de los Falcons, Malcolm Butler jugará su segundo Super Bowl.

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 En la vida hay momentos especiales. Hechos extraordinarios como el encuentro añorado con alguien que amamos, el nacimiento de una vida o la risa incontrolable con una amistad, hacen de nuestra estancia en el mundo algo irremplazable, algo imposible de definir.

Dentro de esos momentos, hay algunos que son diferentes, unos cuantos que llevan una forma única. Son momentos que no tienen ningún contacto o relación social, pues solamente viven en nuestro interior. En nuestro lenguaje, les hemos llamado metas, logros o sueños. Estos, como resultado de su soledad, dificultad y expresión de identidad, resultan en los hechos más intensos de nuestra vida.

En días como este domingo, en donde entre historias desconocidas admiramos el logro de otros sueños, recordamos silenciosamente que esos momentos sólo pueden ser experimentados cuando sacrificamos absolutamente todo, cuando bloqueamos toda palabra de desaliento y usamos las más grandes adversidades como fortalezas.

 Feliz fin de año de NFL, les deseo el mejor de los Super Bowls.

Staff 1y10

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