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Julio Jones, el Gladiador que Belichick subestimó

Desde su llegada a la NFL nos ha maravillado con su explosividad, sus recepciones y su tremenda habilidad atlética. Está a un paso de la gloria en este Super Bowl LI y sus manos fueron artífices de la resurrección de un programa colegial y un equipo profesional. Esta es la historia de Julio Jones, el Gladiador que Belichik subestimó y aquí te contamos cómo ocurrió.

Quintorris Lopez Jones llegó al mundo el 3 de febrero de 1989 en Foley, Alabama. Su nombre de pila significa Gladiador y Julio fue el apodo que le dio Queen Marvin, su madre, durante la niñez en honor a un amigo. A temprana edad fue testigo del divorcio de sus padres. Cuando su padre dejó el hogar, Julio, con mucha determinación, tranquilizó a su madre, diciéndole que todo estaría bien, que crecería para ser jugador de football y la familia saldría adelante.

Queen Marvin fue una mujer muy responsable con sus hijos, trabajando largas jornadas para mantener a su familia, incluyendo lugares de comida rápida, pero lo más importante fue el hecho de mantener al ahora receptor de los Falcons alejado de los problemas, transmitiendo el valor de la responsabilidad que ha guiado a Julio en su carrera deportiva.

Al ingresar a la Foley High School, Julio se enroló como corredor y back defensivo. El estirón llegó en su año de Sophomore e hizo la transición a receptor, en una temporada que tuvo 51 recepciones, 805 yardas y ocho anotaciones, haciéndose de un nombre a nivel nacional. Pero fue en su año Junior cuando llamó la atención de los mejores programas colegiales gracias a sus 75 recepciones, 1306 yardas y 16 anotaciones.

Los mejores entrenadores colegiales estaban ahí para ser testigos del talento del joven Julio, destacando Urban Meyer y Nick Saban, este último acababa de firmar con Alabama y buscaba reclutar a los futuros pilares de su exitoso programa colegial.

Muchos le prometían al receptor un puesto como titular, pero no Nick Saban. Cuando ambos se encontraron en entrevista, el entrenador le dijo que Alabama ganaría con o sin él a bordo; esta respuesta era justo la que quería escuchar Julio, convencido de que el Crimson Tide era el programa indicado para llegar a ser profesional.

Así llegó el National Signing Day, el día donde los mejores jugadores de High School anuncian con que Universidad jugarán los próximos años. El estado de Alabama esperaba con ansías la decisión de Jones, quien estaba a punto de cambiar la suerte de un programa colegial de gran tradición pero que había sufrido mucho en tiempos recientes.

En una transmisión en vivo, el Gladiador tomo la gorra de Alabama y dejó saber que era el programa de Nick Saban el elegido. Para la ciudad de Tuscaloosa empezó la fiesta, el reclutamiento de Julio Jones era el presagio de una nueva era.

Ya con Julio Jones como Freshman, Alabama se fue invicto en la temporada regular con marca de 12-0, pero cayó ante los Florida Gators de Urban Meyer y Tim Tebow, eventuales Campeones Nacionales en el 2008. Sin embargo, no tardó mucho para que Jones levantara su primer Campeonato Nacional.

En 2009, con Mark ingram en su campaña de Heisman, el equipo de Nick Saban dominó la conferencia del SEC y por fin pudo conquistar la gloria nacional, mientras que Julio Jones se posicionaba como uno de los mejores proyectos rumbo a la NFL.

En 2010, luego de que Cam Newton le arrebatara el titulo del SEC a Alabama en el memorable Iron Bowl, Julio decidió dejar a un lado su último año de elegibilidad para volverse profesional y alcanzar el sueño que le prometió a su madre. Todo el mundo tenía en la mira a Julio Jones, pero alguien en particular quería cambiar el rumbo de su franquicia justo como Alabama lo hizo de la mano del Gladiador.

Thomas Dimitroff, gerente general de los Atlanta Falcons, estaba fascinado con el potencial de Jones como un receptor dominante en la NFL durante la próxima década; el gran problema es que necesitaba un socio en el Top-10 del Draft para obtener los servicios del WR.

Como ex subordinado suyo, Dimitroff acudió a Bill Belichick por un consejo. El entrenador y gerente de los Patriots fue “brutalmente honesto” respecto a Jones, mencionando que era un movimiento bastante arriesgado, el tipo de Trade que le puede costar el trabajo a un gerente. También subrayó que su separación con los defensivos y sus manos no eran lo suficientemente buenos y constantes para jalar el gatillo en el jugador. Una prueba de que hasta los grandes se equivocan.

Afortunadamente, Dimitroff hizo caso omiso a Belichick. Cuando llegó el día del Draft 2011, los Falcons fueron agresivos y consiguieron escalar hasta la sexta posición del orden, pagando la nada barata cantidad de cinco selecciones en distintas rondas, incluyendo dos primeras. Una vez más, el futuro de una organización estaba en las manos del Gladiador.

Desde que puso el pie en Atlanta, los Falcons y Thomas Dimitroff han sonreído constantemente. Julio Jones ha sido tan dominante como es posible cuando está sano; junto a Matty Ice ha llegado a dos juegos de campeonato de la NFC y por fin este año pudo alcanzar el sueño de su infancia: disputar el Super Bowl.

No es el tipo más carismático, que esté en todas las portadas y comerciales, pero su humildad y enfoque en el trabajo lo han mantenido alejado de los problemas y ha sido un excelente compañero e influencia para otros jóvenes receptores como Mohamed Sanu y Taylor Gabriel, quienes se han visto beneficiados de la atención que recibe Jones dentro y fuera del campo.

En el pasado Juego de Campeonato ante los Packers vimos una de las actuaciones más destacadas de un receptor en Finales de Conferencia. Jones consiguió nueve recepciones, 180 yardas y dos anotaciones. Un juego que lucía parejo en el papel terminó con una masacre a manos de Matt Ryan y por la velocidad de Julio Jones, quien devoró la secundaria de Green Bay de principio a fin.

Después de 497 recepciones, 7610 yardas, 15.3 yardas en promedio por recepción, 40 anotaciones y dos designaciones como jugador All-Pro, Quintorris Lopez Jones, Julio Jones, por fin ve su sueño y la promesa que le hizo a su madre hechos realidad.

Bill Belichick tendrá una afrenta especial en el Super Bowl LI cuando intente detener al receptor que creyó que no tenía las habilidades para dominar la liga. Julio Jones, por su parte, buscará regalar felicidad con esas habilidades a su familia y a toda la afición de Atlanta.

Oscar Aguileta

Freshman writer, viviendo el sueño del Practice Squad al depth chart en Primero y Diez. Sin explicación congruente, fan del Dawg Pound pese al bullying. Historiador de closet, geek empedernido, consumidor deportivo que pasa más tiempo viendo football que haciendo tarea y/o trabajando. Con cerveza en mano y sin vida social cualquier fin de semana entre septiembre y febrero.


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