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Honor a quien Honor merece, o el caso DeMarco Murray.

Nota del editor: Esta entrada es parte de nuestra sección Practice Squad en la que abrimos la oportunidad para que nuestros seguidores publiquen contenidos de su autoría en Primero y Diez.

por Arturo Jara
@eljara

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Antes que nada, este artículo no tiene como fin principal (tal vez sí secundario) hacer burla de DeMarco Murray, sólo tratar de plantear un panorama, lo más objetivo posible acerca de la situación actual del ex-RB de Dallas, ahora con Filadelfia.

La temporada pasada, DeMarco Murray por fin se coronó como líder corredor de la NFL sumando un total de 1,845 yardas, rompiendo incluso el record de la franquicia que había sido impuesto por, nada menos que, Emmit Smith. Y fue la primera temporada en la que DeMarco, desde que llegara a los Cowboys, jugara los 16 partidos. Muchos lo hacen responsable del éxito que tuvo Dallas la temporada pasada. Y sí, tuvo parte de responsabilidad, ya que los Cowboys pudieron tener un ataque terrestre mucho más explosivo y eficiente que benefició al ataque aéreo y le quitó un poco de presión al QB Tony Romo logrando que los Cowboys se coronaran en la división Este de la Nacional, llegaran a Playoffs, que no lo hacían desde 2009, y estuvieron a una recepción de colarse al juego por el Campeonato de Conferencia (por cierto, sí fue recepción #dezcaughtit pero esa es otra historia).

Llegó el offseason y con éste, el dilema de Jerry Jones sobre firmar a DeMarco Murray o a Dez Bryant. Algunos fans pedíamos a Dez. Otros pedían a DeMarco. Los más ilusos, que firmaran a los dos, como si no existiera un salary cap. El anuncio llegó: Franchise Tag para Dez y DeMarco, después de no aceptar la primer propuesta que hiciera Dallas, fue dejado en libertad para que probara el mercado de la Agencia Libre. Dolió, como fan de los Cowboys tengo que aceptarlo, pero era algo que se veía venir. Dez o Demarco. La decisión de quedarse con Dez parecía la más acertada. Dez hace cosas inimaginables a la hora de pelear un balón. Por otro lado, como decíamos muchos… “con la línea de Dallas hasta yo corro”. Cuando DeMarco firmó no sólo lo hizo con un rival de división, algo imperdonable para muchos, sino que firmó con los Philadelphia Eagles, para muchos el equipo de la división más odiado, así DeMarco pasó de víctima a traidor.

El drama aumentó después del Draft, cuando Dallas decidió no seleccionar a ningún RB habiendo tenido la posibilidad de hacerlo, ya que varios prospectos cayeron en sus manos pero Jerry, Stephen Jones y el Head Coach Jason Garrett los dejaron pasar. La confianza estaba puesta en Joseph Randle, Lance Dunbar y más adelante en Darren McFadden. Fue la contratación de éste último la que hizo que varios “analistas expertos” dieran por muertos a los Cowboys, ¿Cómo iban a sobrevivir sin su “arma más poderosa” – DeMarco – y corriendo por comité? Y así se fue offseason, minicamps, training camp y pretemporada – con el dilema de corredores – dilema para los “expertos”, porque en Dallas era un hecho que Randle y McFadden compartirían carreras mientras Dunbar iba a adquirir la responsabilidad del 3er down y pases.

Dos semanas después de haber iniciado la temporada – y aunque es prematuro sacar conclusiones con sólo 2 juegos – parece que Jerry y compañía tenían razón.

Durante el primer juego de Philadelphia, DeMarco Murray tuvo un total de ocho acarreos para 2 yardas. Sí… DOS YARDAS. Una de las actuaciones más pobres en la historia de la NFL para el para el líder corredor de la temporada pasada. DeMarco tuvo pocas oportunidades pero en ninguna se le vio la explosividad que se le veía en Dallas y esto básicamente porque no tenía los huecos por donde correr. Tuvo mucho mejor desempeño como receptor que corriendo.

Esta semana que terminó, DeMarco se enfrentaba a sus ex compañeros y se vendía como “EL JUEGO” donde podía “vengarse” por no haber sido reconocido y apapachado. Sin embargo, el resultado no sería diferente a la semana pasada: 9 yardas totales. NUEVE. Y durante gran parte del juego tuvo yardaje negativo. Incluso Bradford, Romo y Weeden, los QBs del partido, tuvieron más yardas que él. Fue sólo una jugada explosiva, aquella donde brincó a Brandon Carr, que parecía el Demarco del año pasado. Pero fue eso, sólo una jugada.
Para que quede un poco más claro: en 2014, en dos semanas Murray había rebasado las 200 yardas. En 2015, lleva ONCE. A este paso sus 1,845 yardas se convertirán en 170, menos del 10% de la producción del año pasado.

Claro que podemos argumentar que el “gurú” Chip Kelly tiene algo de culpa, no lo niego, por no utilizarlo más – Antes de que Sean Lee interceptara a Bradford en 3a y goal desde la 2, Chip mandó dos pases teniendo a Murray en el campo. Sí, Chip no está utilizando a Murray como debería, no sólo por lo que hizo Murray sino por lo que pagó Philadelphia.

También es un hecho que si no se ve la explosividad y la habilidad que hizo que DeMarco se convirtiera en el líder corredor del año pasado es porque falta algo: los huecos. Y es ahí donde entra la que, en mi opinión, es el arma más poderosa en el ataque terrestre de los Cowboys: Su línea ofensiva.

Sí, DeMarco hizo mucho por el equipo, pero no lo hizo solo. Gran parte del éxito de Murray el año pasado fue que enfrente de él tenía a Travis Frederick, Zach Martin, Doug Free, Ron Leary y Tyron Smith. Mismos que el día de hoy han hecho que Randle corra para 51 y 65 yardas, muy lejos de las más de 100 por partido que tenía DeMarco el año pasado, pero también muy lejos de las 11 yardas que tiene él al día de hoy.

Así que honor a quien honor merece. DeMarco hizo mucho, pero aunque a DeMarco le cueste aceptarlo, SMITH, LEARY, FREDERICK, MARTIN Y FREE hicieron mucho más. No por algo ya se les apoda THE GREAT WALL OF DALLAS 2.0

Aun faltan 14 juegos y ya el tiempo dirá si éste fue sólo un lento arranque de DeMarco, o por el contrario, podemos comprobar que no es lo mismo correr cuando no tienes a semejante línea ofensiva frente a ti.

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