La defensiva de Denver, discretamente buena.

Por Andrés Ornelas

“Las ofensivas ganan partidos, pero las defensivas ganan campeonatos”, un cliché de la NFL que se ha mantenido vivo por generaciones, y aunque no siempre es verdad, defensivas como las de los Bears del 85, los Ravens del 2000 o los Buccaneers del 2002 nos han demostrado que es posible. Lo más interesante es que si alguno de los dos contendientes para el campeonato se puede identificar con esa teoría, debería ser Seattle, ¿correcto? Pues yo contestaría que no necesariamente.

 

 

Según mi interpretación, en el fondo esa frase apela más a que la defensiva que mejora su rendimiento en el momento importante es la que acaba haciendo la diferencia. Algunos buenos ejemplos de esto están evidenciados en: los dos campeonatos recientes de los Giants, la defensiva de los Packers del 2010 o la de los Colts del 2006 (la cual tiene un gran parecido con la situación actual de los Broncos). En tanto que la defensiva de los Broncos tuvo un desempeño cuestionable en la temporada regular, ha logrado alzarse de gran manera cuando más se necesita: en playoffs. Mientras que en la temporada regular Denver admitió 356 yardas totales por partido y 24.9 puntos, en playoffs ha admitido tan sólo 289.5 yardas totales por partido y 16.5 puntos (números superiores a defensivas de la talla de Bengals, 49ers, Panthers; e inclusive, en cuanto a yardas por partido, a la de los mismos Seahawks).

 

 

El año en que Manning ganó su único Super Bowl (2006) fue justamente el año en que su defensiva jugó mejor en playoffs, limitando a sus contrincantes a sólo 238.5 yardas totales por partido y 16.5 puntos; cantidad exactamente igual a la que admite la defensiva de Broncos en esas instancias hoy en día, gran señal para ellos.

 

Muchos pensábamos que la pérdida de Von Miller y el cornerback Chris Harris iba a ser letal para el equipo, pero el resurgimiento de jugadores como LB Danny Trevathan, LB Wesley Woodyard, DT Terrance Knigton o SS Duke Ihenacho ha mantenido el barco a flote, y sus actuaciones han dado ocasiones extras a Peyton Manning al mando de la ofensiva, lo que siempre es vital para que ganen cualquier partido.

 

 

Un factor que va a ser clave para que los Broncos ganen su tercer Super Bowl será que la defensiva pueda neutralizar a Marshawn Lynch, lo que sin duda será la parte central de su plan de juego defensivo. Lo más impresionante, y que podría ser poco creíble para muchos, es que es posible que puedan hacerlo: en dos partidos su defensiva ha limitado incondicionalmente a los corredores contrarios, dejando que acumulen sólo 64.5 yardas por partido y una anotación.

 

 

Estos dos encuentros fueron jugados contra Patriots y Chargers, equipos que usan exitosa y consistentemente su juego terrestre. Otro factor que podrá pesar mucho en este juego es la veteranía de Champ Bailey, quien sin duda tendrá que ser el líder de esa secundaria, ya que su sola presencia en el campo podría cambiar la balanza en un partido cerrado. Sabemos que este corner superestrella no tuvo una buena temporada en 2013, pero la comprensión y destreza que ha acumulado en tantos años ayudará a su equipo a controlar a Russel Wilson y a sus subestimados receptores.

Luis Obregón

Consumidor ávido de contenidos escritos, auditivos y visuales de los temas más diversos que después pone al servicio de la creación de materiales en distintas plataformas. Socio Fundador de Primero y Diez, donde es Editor del sitio y Productor de los espacios auditivos. Por haber tenido una niñez noventera, todavía hasta la fecha, es acérrimo aficionado de los Dallas Cowboys.


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