.500 la marca justa para unos Cowboys esquizofrénicos

Por Luis Obregón

 

Como lo decía Bill Parcells, en la NFL un equipo es tan bueno como su récord lo indica. Los Dallas Cowboys en este momento están 4-4 y el récord les sienta muy bien; describe a la perfección su personalidad esquizofrénica.

 

 

 

1st Down. “Same old Cowboys”

 

La oportunidad que tuvieron ayer al enfrentar a los Lions en Detroit, además de colocarse a buena distancia del resto de sus rivales en la carrera por la NFC East, era la de hacer una clara afirmación de que no son “los mismos Cowboys de siempre”, esos que han terminado con récord de 8-8 en dos años consecutivos. Tuvieron la oportunidad de hilar tres triunfos y mostrarse superiores a un equipo muy parecido a ellos como lo son los Lions.

 

Tratar de encontrar argumentos para desmentir a los que dicen que estos son “los mismos Cowboys de siempre” es verdaderamente complicado. Se trata del equipo que tiene Doctorado Honoris Causa en complicarse los partidos y en perder de formas inverosímiles.

 

El partido de ayer es una muestra perfecta de lo que el equipo ha venido haciendo durante los 8 partidos que ha disputado en esta temporada, por lo que en las siguientes líneas lo tomaré como ejemplo para ilustrar mi punto.

 

 

2nd Down. Defensiva “bend but don’t break”

 

Desde la contratación de Monte Kiffin para dirigir a la defensiva y en cuanto se supo que usaría como base el esquema “Tampa 2”, sabíamos que esta escuadra permitiría muchas yardas a sus rivales y se enfocaría en apretar en zona roja y en causar entregas de balón. Hasta ahí todo bien.

 

La filosofía defensiva de “doblarse pero no romperse” ha salido a relucir sólo ante ataques que dejan mucho que desear, léase Kansas City Chiefs (313 yardas y sólo 17 puntos), St. Louis Rams (232 yardas y 7 puntos), Washington Redskins (433 yardas y sólo 16 puntos) y Philadelphia Eagles (278 yardas y sólo 3 puntos). Contra todos estos equipos demostraron que permitir muchas yardas no es el problema siempre y cuando limites al rival a patear goles de campo y fuerces entregas de balón.

 

El problema viene cuando enfrentan a ofensivas potentes, como ha sido el caso de las de los San Diego Chargers (506 yardas y 30 puntos), Denver Broncos (517 yardas y 51 puntos) y Detroit Lions (623 yardas y 31 puntos); ahí la parte de “no romperse” no se ha cumplido y en todos esos partidos han perdido.

 

Otro factor a considerar es la tremenda cantidad de puntos que permiten en la segunda mitad que además de poner en situación obvia de pase a la ofensiva, los mete en el juego de entrarle al duelo de pistoleros. Así han recibido puntos en sus partidos de esta temporada en la segunda mitad:

 

Rival 3er cuarto 4to cuarto 2da mitad (Antes) % de los puntos totales
pick den 7 14 21 67.7%
pick den 7 3 10 58.8%
pick den 7 0 7 100%
pick den 7 10 17 56.7%
pick den 10 13 23 45.1%
pick den 10 0 10 62.5%
pick den 0 3 3 100%
pick den 0 24 24 77.4%
Promedio 6 8.37 14.37 71.03%

 

Esta tabla nos dice en pocas palabras que la defensiva es una en la primera mitad y otra en la segunda.

 

Grado de esquizofrenia: Alto

 

3rd Down. Coaching y ofensiva

 

Por años, para ser exactos desde que Jason Garrett comenzó a dictar el juego ofensivo, una de las frases más repetidas por Tony Romo y el ya mencionado Garrett es “tomaremos lo que la defensiva nos dé”, lo que explicaría lo increíblemente lento que ha iniciado la ofensiva de los Cowboys en todos los partidos. Así han producido puntos en el primer cuarto de sus encuentros esta temporada:

 

Rival 1er cuarto % de los puntos totales
pick den 3 8.3%
pick den 10 62.5%
pick den 10 32.3%
pick den 0 0%
pick den 14 29.2%
pick den 7 22.6%
pick den 0 0%
pick den 0 0%

 

Desde la era de Bill Walsh, en la NFL un plan de juego se hace con las primeras 25 señales que se mandarán, así que creo que estos resultados se deben primordialmente al coaching. El ataque regularmente comienza haciendo el intento por establecer el juego terrestre sólo para después aventar por la borda la idea y recargar todo el peso del ataque en el brazo de Trony Romo.

 

Contra los Lions, los Cowboys consiguieron la infame cantidad de 95 yardas de ofensiva en toda la primera mitad y Tony Romo había completado sólo 8 de 17 pases para 66 yardas. La situación no mejoró mucho más adelante, ya que si agregamos el tercer cuarto, la ofensiva de Dallas llevaba hasta ese momento 134 yardas, total que igualó sólo en el último cuarto.

 

Ante esta situación, no es de extrañarse que Dez Bryant haya sido tan demostrativo en las líneas laterales como lo fue con sus compañeros.  Él mismo ha tenido sus flashes de esquizofrenia desapareciendo por largos periodos mostrándose tranquilo y con el discurso de “haré lo que sea necesario para que este equipo gane” que tiene como subtexto “…aunque eso signifique ser un señuelo que atraiga la doble cobertura”. Al final de este partido mostró algo totalmente distinto y muchos volaron a criticarlo por su “inmadurez”, sin darse cuenta que sólo unas semanas antes estaban justificando e incluso alabando a Tom Brady por hacer exactamente lo mismo con sus receptores. Así es, los seguidores también tenemos nuestro grado de esquizofrenia.

 

Durante el offseason se hizo una gran alharaca del hecho de que Jason Garrett sería sólo un “walk-around coach”, es decir que se dedicaría a vigilar las líneas laterales para asegurarse del buen trabajo de los demás, quitándole las responsabilidades de llamar las jugadas a la ofensiva, labor por la que había sido sumamente criticado especialmente la temporada pasada. Entró Bill Callahan para encargarse de dicha labor y la historia no cambia.

 

Continuamos viendo jugadas tan dudosas como la que vimos contra Detroit; un pase en tercer down y 12 por avanzar, con 2:38 minutos por jugar en el partido cuando lo que necesitaba el equipo era consumir tiempo para preservar la ventaja en el marcador.

 

La esquizofrenia se hizo presente el 6 de octubre, semana 6, cuando el AT&T Stadium recibió al implacable ataque de los Broncos, ese día vimos lo que el ataque podría lograr si tan solo saliera a proponer en vez de a tomar lo que la defensiva le da.

 

Después de ese partido, el mejor estadísticamente en la carrera de Romo, el quarterback ha completado sólo el 56.1% de sus pases para 693 yardas con cinco touchdowns y tres intercepciones; esquizofrénico si pensamos que sólo en el partido contra Denver casi igualó esos totales de yardas y TDs.

 

Lo triste es que la personalidad múltiple del staff de coacheo no le permite darse cuenta de que el resultado sería mejor si le soltaran la rienda al ataque desde el inicio del partido.

 

Grado de esquizofrenia: Preocupantemente alto

 

4th Down & Out. El récord retrata lo que este equipo es.

 

Con idas y vueltas, con altos muy altos y bajos que cuesta trabajo creer, los Dallas Cowboys son un equipo cuyo récord de 4-4 refleja fielmente lo que son; un conjunto con doble personalidad en el que una de ellas se muestra como una escuadra sumamente explosiva y otra que se empeña en sabotear a la primera.

 

Desperdiciaron la oportunidad de separarse de sus rivales, pero principalmente de alejarse de sus peores enemigos: ellos mismos.

Luis Obregón

Consumidor ávido de contenidos escritos, auditivos y visuales de los temas más diversos que después pone al servicio de la creación de materiales en distintas plataformas. Socio Fundador de Primero y Diez, donde es Editor del sitio y Productor de los espacios auditivos. Por haber tenido una niñez noventera, todavía hasta la fecha, es acérrimo aficionado de los Dallas Cowboys.