Analizando la extensión de contrato de Tony Romo

Por Luis Obregón

 

“La NFL es una liga de Quarterbacks” ¿Cuántas veces hemos escuchado eso? Puede ser un cliché, pero también es una realidad. Son ellos los que se llevan la mayor parte del crédito en una victoria (ver caso Joe Flacco en el pasado mes de enero) y a los que se responsabiliza principalmente por una derrota (ver caso Tony Romo cualquier día). Es justamente por eso que los contratos que reciben estos jugadores reciben tanto escrutinio para juzgar, un segundo después de que se da la noticia, si el jugador “vale” ese contrato.

 

Los hechos

El viernes los Dallas Cowboys convirtieron a Tony Romo en el jugador mejor pagado de la historia de la franquicia, otorgándole una extensión de contrato de seis años y $108 millones de dólares con $55 millones garantizados que incluyen $25 millones en un bono de contratación.

 

Las sutilezas

Recordemos que el principio del periodismo es “no dejar que la realidad mate al titular” tal como lo escribió José Villelabeitia en su artículo El Flacco Gate: verdades y mentiras de un negocio llamado NFL. Así que la el contrato tiene varias realidades:

  1. La del agente/prensa.  Ellos quieren que se diga que el contrato es de seis años y $108 millones de dólares, ya que ese será un gran titular. De esta forma el contrato vale $18 millones al año. A fin de cuentas, con este criterio se va a juzgar si fue o no bueno el haber hecho esta inversión.
  2. La del jugador. Lo que a Romo le interesa es el dinero garantizado, él recibirá $55 millones, lo que lo mete a los libros de historia como el segundo mayor monto (empatado con Drew Brees) sólo detrás de los $57 millones de Tom Brady y por encima de los $52 millones de Joe Flacco.
  3. La del equipo. Recordemos que esto fue una extensión de contrato, por lo que a los seis años y $108 millones, se le suma lo que restaba en el anterior; es decir que el total son siete años y $119 millones. Sin embargo este contrato, debido a su estructura que detallaremos más adelante, representa sólo cuatro años y $65 millones. De esta forma el promedio de dinero al año es sólo de $16.26 millones de dólares, algo bastante manejable.

 

Los detalles

Año por año, el contrato de Romo se ve así:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Primero que nada, el impacto que tiene en el primer año contra el tope salarial es menor de esta forma que si se hubiera mantenido jugando con el contrato anterior, con la que habrían impactado en $16.8 millones, es decir que los Cowboys crearon $5 millones de espacio para contratar agentes libres como Will Allen y Justin Durant.

 

Tomando en cuenta el dinero que recibirá en el primer año, con los contratos actuales, Romo sería el 13 mejor pagado de la liga en su posición, sin embargo, para el segundo año, se convertiría en el mejor pagado con $21.77 millones, por lo que una reestructura en el próximo offseason no sería difícil si los Cowboys vuelven a quedarse cortos de llegar lejos en postemporada.

 

Viendo esta tabla nos podemos dar cuenta de que la duración será, probablemente, de cuatro años, ya que al quinto año sólo hay 5 millones en dinero muerto (dinero que el equipo tendría que pagar si el jugador ya no siguiera en el roster), los años que siguen dependerán de su desempeño en la cancha durante primeros.

 

¿Lo merece?

Esta es una de esas preguntas que odio cuando alguien las hace, sobre todo cuando espera una respuesta simple y binaria de “sí” o “no”, ya que para contestar hace falta evaluar varios elementos que a continuación trataré de mencionar.

 

Primero que nada debemos tomar en cuenta que el entorno jugó completamente a favor de Romo por dos razones principales:

  1. El precio de los Quarterbacks hoy día en la NFL es alto y muy probablemente seguirá creciendo en los próximos años.
  2. La situación de tope salarial de los Cowboys este año.

 

Recientemente Tom Brady, Drew Brees y Peyton Manning han recibido contratos estratosféricos y si bien es cierto que no podemos considerar a Romo en esta categoría, sí aparece en el siguiente círculo, en el cual se encuentra, desde mi punto de vista, el recientemente coronado Joe Flacco, quien tuvo una envidiable postemporada, pero ha tenido una carrera en la que su defensiva ha jugado un papel importante para llegar tan lejos como lo ha hecho.

 

Hasta 2011 los Ravens siempre contaron con defensivas de elite. Por otro lado, desde que Romo es titular, sólo ha tenido defensivas en el top 10 en dos ocasiones y en una de ellas obtuvo esa victoria en postemporada sobre el ahora analista Donovan McNabb, quien fue el primero en salir a criticar la extensión de contrato.

 

Recordemos que la liga puso una sanción para el equipo desde el año pasado por otorgar grandes contratos en el año “sin tope salarial” que en este offseason les quita $5 millones, lo que ha mantenido al equipo con severos problemas. Adicionalmente, si permitían que Romo jugara en su año de contrato, el equipo no podría usar la etiqueta de jugador franquicia en caso de que no llegaran a un acuerdo antes del fin de la temporada, ya que su contrato expiraba después del final del periodo indicado por la liga para otorgar la designación.

 

Si hablamos de lo que pasa en el terreno de juego, ¿En qué se basa un contrato, en lo que Tony Romo ha hecho con los Cowboys a lo largo de seis años o en lo que puede hacer en los próximos tres o cuatro? Desde mi punto de vista, tenemos que encontrar el justo medio entre esos dos factores.

 

A mediados de la temporada pasada hubiera resultado francamente ridículo pensar que durante este offseason, Romo recibiría un contrato superior a los $100 millones, ya que su desempeño estaba siendo realmente malo, sin embargo, durante la segunda mitad de la temporada se convirtió, discutiblemente, en el mejor quarterback de la liga en ese periodo, ya que lanzó para más de 2,509 yardas, 18 touchdowns y sólo seis intercepciones para un rating de 98.6, con lo que logró colocar a un equipo mediocre en posición de ganar la división Este de la Nacional y meterse a postemporada en la última semana. Con esto le recordó a la afición y al management del equipo que su calidad todavía estaba presente.

 

El argumento que siempre usan sus detractores es la estadística de 1-6 en juegos de eliminación y no hay nada que debatir contra ese número, pero como bien lo he dicho muchas veces, los Cowboys son lo que son gracias a su actual quarterback, para bien o para mal, sin él muy probablemente el equipo estaría año con año rascando las cinco victorias por temporada.

 

A muchos les pesa, pero resulta muy difícil nombrar a 10 de su posición que sean mejores que Romo, así que seamos realistas, ningún dueño permitiría que su QB top 10 estuviera en riesgo de salir de su equipo, mucho menos en un año en el que el mercado de agentes libres en la posición es bastante malo y la clase colegial ascendente no trae, por lo menos en el papel, a ningún QB franquicia.
Casi la mitad, tal vez más, de los equipos de la liga tomarían a Romo como un upgrade con respecto a su situación actual en la posición de quarterback, por lo que cuando tienes algo bueno, no puedes dejarlo ir, mucho menos si eres Jerry Jones y eres propietario de una de las franquicias deportivas más valiosas del mundo, simplemente sería imperdonable regresar a las épocas de personajes como Quincy Carter, Drew Henson, Drew Bledsoe, Vinny Testaverde y demás que dejaron mucho que desear.

 

Una de las cosas que definitivamente llama mi atención, es el hecho de que esta negociación y varios de los movimientos realizados por el equipo en este offseason han sido realizados prácticamente en su totalidad por Stephen Jones, hijo mayor de Jerry, que actualmente es el Vicepresidente  Ejecutivo del equipo, teniendo que obtener solamente el visto bueno de su padre, lo que nos habla de que poco a poco las decisiones se están descentralizando en Valley Ranch.

 

Para cerrar, y por si no quedó suficientemente claro, creo que el movimiento es un total acierto en este momento, y se comprobará su valor en el terreno de juego a partir del próximo mes de septiembre.

 

Sólo recuerden, en la NFL de nuestros días, tener un QB franquicia no te garantiza ganar un Super Bowl (ver caso Mathew Stafford), pero no tenerlo sí te garantiza no ganarlo (ver caso de más de la mitad de los equipos de la liga), cada vez más podremos comenzar a olvidarnos del dicho de que “las defensivas ganan campeonatos” y adoptar el de que “las defensivas dan la oportunidad de ganar un campeonato”.

Luis Obregón

Consumidor ávido de contenidos escritos, auditivos y visuales de los temas más diversos que después pone al servicio de la creación de materiales en distintas plataformas. Socio Fundador de Primero y Diez, donde es Editor del sitio y Productor de los espacios auditivos. Por haber tenido una niñez noventera, todavía hasta la fecha, es acérrimo aficionado de los Dallas Cowboys.


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