La leyenda se termina de escribir en Indianapolis

Por Andrés Ornelas


Indianapolis era una ciudad basquetbolera antes que tochera, donde los Pacers robaban tinta, espacio televisivo y páginas de periódico, hasta que llegó su hijo pródigo.

Peyton Williams Manning fue seleccionado en la primera selección global del Draft de la NFL de 1998, después de una carrera admirable en la Universidad de Tennessee. Mucha gente sabía que iba a ser una estrella en la NFL, pero tenía competencia en el sorteo, y ésta se llamaba Ryan Leaf.

La decisión para los Colts no era fácil, ya que los dos jóvenes estaban proyectados como grandes prospectos y futuras estrellas de la NFL.

Cada equipo que va a seleccionar a un jugador en el Draft, sobre todo en las primeras rondas, hace entrevistas a quienes podrían escoger. Jim Irsay, dueño de Colts, hizo su tarea y entrevistó a Manning antes del Draft.

“Me gustaría jugar para ustedes, pero si no me escogen, les patearé el trasero por los próximos 15 años” Dijo Peyton a Jim, mientras se desarrollaba su entrevista. Esto fue más que suficiente para Irsay, quien decidió que lo iba a seleccionar. Días después en transmisión nacional se escucha al entonces comisionado de la NFL, Paul Tagliabue, mencionar el nombre de Manning y ligarlo con el de los Colts, lo cual dio paso a que se empezara a escribir la leyenda.

Tengo en mi mente una imagen de Peyton Manning junto al comisionado tomando su playera azul con el número 18, donde yo pense: ¿Qué tan bueno será este jugador?

Manning tuvo un primer año muy accidentado, al igual que su nuevo coach, Jim Mora, quien adoptó un equipo en reconstrucción, sin experiencia, y con muchas necesidades y huecos por llenar. El mariscal de campo tuvo los peores números de su carrera y el equipo tuvo un récord de 3 ganados y 13 perdidos.

Paralelamente, el equipo proyectaba buen futuro, con jugadores jóvenes pero interesantes como lo eran Marshall Faulk, Marvin Harrison y Jeff Saturday (quien era desconocido porque fue contratado por fuera del Draft en el 98’ y debutó en el 99’), además del mismo Peyton. Aún así, todo podía pasar, sobre todo en una liga tan competida como la NFL.

Un año después, todo cambió. Los Colts le dieron la vuelta a las circunstancias y ganaron 13 de 16 juegos, proyectándose al título de su división y a la postemporada, donde perdieron en un apretado juego contra los Titans. Éste fue el primer juego de postemporada en la historia desde que se cambiaron a Indianapolis, y Peyton los llevó ahí.

Manning tiró 4,135 yardas, 62.1% de pases completos y 28 anotaciones ese año, lo que hizo que ganara el primero de 12 viajes al Pro Bowl.

El equipo tuvo un tropiezo en 2001 (6 ganados 10 perdidos), con una defensiva deplorable (#30 de la liga), muchas lesiones (Edgerrin James perdido por la temporada) y Manning lanzando muchas intercepciones. Lo salvable de esa temporada fue la selección del receptor Reggie Wayne en el Draft, quien iba a tener grandes conexiones con Peyton más adelante en su carrera.

Sin embargo, su carrera explotó con la llegada del entrenador Tony Dungy en 2002, ya que cada año ponía números espectaculares y ganaba partidos sin parar.

Al pasar los años, y después de muchas derrotas desilusionantes en estancias relevantes, Manning fue coleccionando críticos que alegaban que no era tan bueno ya que no podía ganar en la postemporada. Esto duró hasta que su equipo se puso las pilas y apoyó a su mariscal (sobre todo la defensiva en postemporada) para ganar su primer y único campeonato en el 2006.

La carrera de Manning ha sido ejemplar, grandiosa y sumamente consistente hasta la fecha (Se me acaban los adjetivos para describirla), recordando momentos y logros como la final de conferencia que ganó a Tom Brady y Patriots en el 2006, sus 4 premios al jugador más valioso de la liga (más que nadie en la historia) y su record de más anotaciones en la historia combinando con un mismo receptor (con Marvin Harrison, 112 anotaciones), por poner algunos ejemplos.

Para mí, Manning es uno de los 3 mejores mariscales de campo de la historia, y al tener la oportunidad de verlo jugar, me considero afortunado.

Me impresiona tanto su capacidad de leer las defensivas contrarias y reaccionar, además de la forma en que maneja a su ofensiva, cambia jugadas y hace ajustes antes de sacar el balón (en este sentido creo que es por mucho el mejor de la historia); Me cautiva cuando veo como mueve los pies continuamente y da pasos sigilosos en la bolsa de protección para sacarse a sus contrincantes; Admiro la forma en que puede deshacerse del balón en un microsegundo y al mismo tiempo teniendo precisión perfecta y poniendola en donde quiera.

Para completar su legado, vemos como un equipo que siempre pensamos que era de calidad se desmorona cuando su estrella se lesiona y se pierde una temporada completa. Me atrevo a decir que el significaba la mitad del éxito del equipo (entre los jugadores), y si no la mitad, una gran porción.

Indianapolis nunca tendrá palabras para agradecer lo que Peyton Manning ha podido hacer ahí, y así acaba en esa ciudad una extraordinaria historia de un jugador legendario. Deseo lo mejor para él en su siguiente equipo, donde seguirá siendo el gran jugador que es.

Luis Obregón

Consumidor ávido de contenidos escritos, auditivos y visuales de los temas más diversos que después pone al servicio de la creación de materiales en distintas plataformas. Socio Fundador de Primero y Diez, donde es Editor del sitio y Productor de los espacios auditivos. Por haber tenido una niñez noventera, todavía hasta la fecha, es acérrimo aficionado de los Dallas Cowboys.


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