Shannon Sharpe rumbo al HOF

Por Jorge Tinajero

 

You wanna be famous?…play good in these type of games…they’ll remember me for life.

Estas fueron las palabras de Shannon Sharpe al finalizar un encuentro y sin duda, tuvo toda la razón. Todos los aficionados al football americano y a la NFL tendremos presente a quien se retirara como el mejor tight end de todos los tiempos en el año 2003, dominando hasta ese momento su posición con 815 recepciones, 10,060 yardas por recepción y 62 recepciones para touchdown.

Originario de una familia humilde, Sharpe fue seleccionado hasta la séptima ronda en el Draft de 1990, selección 192 global, y comenzó su carrera con Denver Broncos como un wide receiver más. Y claro estaba en ese momento, él quería seguir el ejemplo de su hermano mayor Sterling Sharpe quien en ese entonces brillaba con los Green Bay Packers y considerado por muchos como uno de los mejores receptores de la liga.

El profile de Shannon Sharpe era bajo, provenía de una desconocida Universidad que en aquel entonces se llamaba Savannah State College, actualmente ya es Savannah State University, aunque siempre su mentalidad fue la de un triunfador sin importar las adversidades.

Físicamente nunca tuvo la corpulencia de un tight end convencional y me refiero a esos jugadores que parecen tackles ofensivos y que salen a pase. De hecho, su velocidad tampoco era la de los receptores comunes en la NFL por lo que sólo jugó un año como wide receiver. Difícil situación. Pero sin duda, fue un jugador muy fuerte y atlético, conocido como “The Hulk” por sus festejos cuando anotaba, fue capaz de bloquear a tackles defensivos y linebackers y cuyas habilidades como receptor le permitían correr sus rutas de tal forma que no era fácil cubrirlo entre profundos y apoyadores.

Esa fue una de sus características que le dio la clave del éxito como tight end.

Y pronto, desde esa posición, se volvió uno de los objetivos principales de John Elway. Se convirtió en un ícono para los Broncos y en 3 años rebasó la marca de las 1,000 yardas por recepción. Los oponentes en su momento sabían que frenar a Sharpe era la posibilidad de frenar el ataque de Denver, pero Sharpe siempre tenía la manera de hacer la ruta correcta para ser la mejor opción del juego aéreo.

Una de sus máximas debilidades de Sharpe fue su grande boca. Le gustaba mucho hablar y hasta la fecha como comentarista, le gusta mucho entrar en polémica pero gusta de respaldar lo que dice. Hizo famosa aquella ocasión en 1996 en un juego ante New England Patriots donde toma el teléfono en el sideline y figura llamar al presidente de los Estados Unidos diciendo: “Mr. President, call in the National Guard! We need as many men as you can spare! Because we are killing the Patriots! We’ll call the dogs off! Send the National Guard please! Y claro que el marcador se prestaba para ello, Broncos ganó 34-8.

Fue miembro de aquel equipo bicampeón en las temporadas 1997 y 1998 con Denver, quién desafortunadamente en el Super Bowl XXXIII ante Atlanta Falcons sufrió una lesión de rodilla quedando a 2 yardas de la zona de anotación y de esta manera no pudo concluir el encuentro.

Después del retiro de John Elway, Sharpe tuvo una temporada más con los Broncos pero entre lesiones y malos resultados del equipo, decidió partir de la “Ciudad de la Milla” y jugar las siguientes dos campañas con los Baltimore Ravens donde obtuvo su tercer anillo de Super Bowl en la edición XXXV. Y tuvo momentos importantes con los Ravens, siendo un factor en algunos triunfos, sobre todo en playoffs. Como olvidar aquella recepción en final de la Conferencia Americana en Oakland en una tercera oportunidad y 18 por avanzar desde su propia yarda 4 y que le aseguró a Baltimore el pase al Super Bowl anotando el touchdown.

Después de dos años con los Ravens, decidió regresar al equipo de sus amores, los Broncos, y jugar dos temporadas más para así decir adiós como el mejor tight end en ese momento.

Ahora y después de 8 años de espera, Canton te espera para ser parte de los inmortales de la NFL!! Mile High Salutes you!!

Ulises Harada

Desde principios de los 90 pasaba las tardes de domingo frente al televisor viendo partidos de NFL y desde entonces profesa el 'arrowhead pride'. Socio Fundador de Primero y Diez en donde es pieza fundamental en el trabajo editorial y comercial. Día a día, sin importar dónde esté, escribe, discute y analiza lo que sucede en la liga.